Por: Arturo Paz, Reportero de Nuevo México Plural
Los resultados electorales del 3 de noviembre no garantizan salvar a México de los aranceles, ni garantiza el Tratado entre los Estados Unidos Mexicanos, los Estados Unidos de América y Canadá, mejor conocido como T-MEC.
La postura que han manifestado tanto autoridades del gobierno mexicano como organismos empresariales tras las elecciones del pasado martes 3 de noviembre. Aquí damos a conocer las posturas de forma clara:
Aranceles: el cambio en el Congreso NO los elimina.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, explicó que las facultades para imponer y mantener aranceles recaen principalmente en el presidente de EE.UU., por lo que Trump conserva esas atribuciones independientemente de que los demócratas hayan ganado el Congreso.
Banamex y analistas coinciden: será más difícil que Trump amplíe los aranceles con un Congreso demócrata que lo fiscalice más, pero no significa que se reviertan los ya existentes. Incluso existe el riesgo de que, debilitado políticamente, Trump endurezca su postura comercial como compensación política.
T-MEC: vigencia asegurada por ahora, pero revisión abierta
Lo que sí se había evitado hasta ahora era el peor escenario: el T-MEC se acordó extender hasta 2036 con revisiones anuales. Sin embargo, una mayoría demócrata en el Congreso sí tendrá mayor voz en la revisión del tratado, lo que podría traducirse en ajustes a reglas de origen, normas laborales o sectores sensibles —sin garantizar que sean favorables para México. La revisión de 2026 aún no concluye; falta una cuarta ronda de negociaciones.
En resumen
Asunto: ¿Qué cambia con el triunfo demócrata?
Aranceles prácticamente nada; Trump los mantiene.
Nuevos aranceles. Más difícil de aprobar, pero posible.
T-MEC. Más escrutinio del Congreso, pero no hay garantías de que se mantenga intacto.
La postura oficial y empresarial en México se resume así: no confiarse, fortalecer la interlocución con ambos partidos en Washington y mantener una agenda propia de negociación.
